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Preocupa el agua en la Bahia de Monterey a experto agrícola de la UC Entre científicos, Michael Cahn, asesor agrícola de Extensión Cooperativa de la Universidad de California, tiene una perspectiva poco común acerca del agua en la Bahía de Monterey, California. Entusiasta del surfing, la percibe desde la cresta de olas enormes y la degusta si pierde el equilibrio. Eso aumenta la importancia que le da a su trabajo. Cuando no está practicando el surfing, Cahn trabaja con agricultores en el condado de Monterey para mejorar la calidad del agua que se deslava hasta el Santuario Nacional Marino Monterey Bay. Protegido por ley federal, este ecosistema marino es uno de los más diversos y hermosos del mundo. El condado de Monterey, conocido como la Ensaladera del Mundo, es la tercera zona de producción agrícola del estado con más de 230,000 acres bajo cultivo, según el Departamento de Conservación. En el 2004, el valor de la producción agrícola fue de casi $3.5 mil millones, cantidad que sobrepasa el 40 por ciento del total de la economía del condado de Monterey. Los esfuerzos de Cahn de asegurar que la inmensa e intensa actividad de la industria agrícola tenga el mínimo impacto en la calidad del agua de la Bahía de Monterey están llamando la atención a nivel mundial. Cahn brinda asesoría a Jean-Michel Cousteau Recientemente, Cahn prestó sus servicios pare la revisión de parte de un libro en proceso de producción junto con “America’s Underwater Treasures”, un programa especial de la compañía PBS de dos partes por Jean-Michel Cousteau, (hijo de Jacques Cousteau, el renombrado explorador de las aguas profundas) que será presentado al público en otoño del 2006. Cahn sirvió de consultor al programa de televisión y presentó a los productores a Ian Greene, compañero de surfing y colega investigador quien trabaja en Golden State Bulb, productor al mayoreo de lirios de color y tubérculos de begonias. “Le dije que me parecía muy simpático que estuviera caminando junto al nieto de Jaques, pues me crié con los programas de su abuelo”, observa Greene. Greene llevó al productor de películas a la zona de una granja que colinda con el cenagal Elhorn Slough. Hablaron acerca del control de la erosión y reducción del deslave, y del uso de sustancias químicas y fertilizantes menos riesgosos. “Fabián preguntó, ¿Qué ventaja sacan ustedes de todo esto?”, precisa Greene. “Le dije que fue nuestra decisión usar sustancias químicas de riesgo reducido. Nuestra compañía cumple con esmero los reglamentos estatales y federales acerca de la calidad del agua. Pero de mayor importancia es que soy entusiasta del surfing. Las aguas de este cenagal llegan directamente a la Bahía de Monterey, que es mi campo de diversiones”. “Nos preocupa mucho el impacto que tenemos en el océano, que importa mucho a esta compañía y a quienes viven aquí”. El cálculo de los coeficientes de cultivos está ligado a la eficiencia del riego Cahn ha colaborado íntimamente con Greene para asegurar que la compañía hace el uso más eficiente posible del agua de riego. La compañía deseaba usar la información climatológica del Departamento de Recursos Pluviales (Department of Water Resources) para determinar las necesidades de riego del cultivo. Sin embargo, el sistema requiere de un “coeficiente de cultivo” para convertir la información disponible por computadora acerca de la evaporación del agua y transpiración del cultivo a una cifra que sea útil en una granja. “Tenemos disponibles coeficientes de cultivo para artículos de consumo comunes como los tomates, arroz, trigo y maíz; pero los agricultores en la costa están cultivando productos especializados y no tienen los coeficientes”, apunta Cahn. Cahn tomó fotografías infrarrojas en la Granja Golden State Bulb desde lo alto de un poste para ver el cultivo desde arriba. Luego se tomaron fotos normales desde el suelo. Al ver las plantas desde las dos perspectivas y compararlas, los agricultores pueden hacer un cálculo más certero del tamaño de las plantas y del área que cubren del suelo. Esto les ayuda a calcular el coeficiente de cultivo y les permite hacer el uso más eficiente del agua de riego. “Si se usa demasiada agua, se deslava”, apunta Cahn. Los polímeros pueden ayudar a mejorar la calidad del agua de deslave en el Valle Salinas Un polímero que puede estabilizar y evitar la erosión es el poliacrilamido (PAM por sus siglas en inglés). La mayoría de las investigaciones acerca de esta sustancia se han llevado a cabo en sistemas de riego por surco agregando el polímero líquido o en seco al agua de riego. Cahn deseaba saber si se podía usar el PAM en sistemas de riego por aspersión como los que comúnmente se encuentran en granjas del condado de Monterey sin dejar residuos en los aspersores, válvulas y demás equipo. “Aprendimos que es necesario inyectarlo en el agua en concentraciones muy bajas y que debe permanecer en el agua durante todo el riego aproximadamente a 2.5 a 5 partes por millón”, apunta. “Eso se logra con sólo una libra o menos por acre, costando apenas unos cuantos dólares por acre”. Demostró Cahn que la pequeña cantidad del polímero aplicado por el sistema de aspersión redujo dramáticamente el nivel de sedimento en el deslave del riego y redujo el total de fósforo y nitrógeno en el agua de deslave. Los polímeros no presentaron problema alguno. Se disolvieron fácilmente en el agua y no dañaron el equipo de riego. Además, la descomposición de los polímeros se logra en menos de dos semanas al estar expuestos a los rayos UV de la luz solar. Cahn trabajó también muy de cerca con John Weisz, otro agricultor aficionado al surfing de la granja Reiter Berry Farms, productor principal de un distribuidor nacional de frambuesas. Siendo que son muy pocas las investigaciones acerca de la frambuesa, los científicos y agricultores no estaban seguros de la cantidad exacta de agua necesaria para la producción de frambuesa. Además de ayudar a determinar el coeficiente del cultivo para la frambuesa, Cahn trabajó con dos agricultores de la granja Reiter Berry para llevar a cabo nueve pruebas de riego en la cual se aplicó agua a tasas diferentes. “Los agricultores han estado usando tres o cuatro pies-acre de agua por estación para la frambuesa pero encontramos que podía aplicarse apenas 18 pulgadas-acre de agua y mantener la producción óptima”, precisa Cahn. “Eso representa un gran ahorro en agua y resulta en una pérdida menor de nitrógeno de las raíces de las plantas y probablemente una menor cantidad que llega a las vías fluviales locales que llegan hasta el océano”. Los esfuerzos de los científicos y agricultores de asegurar que fluya agua limpia a los océanos de la costa central de California tienen como objetivo mantener el ambiente notoriamente productivo de la costa, con sus incontables mamíferos, aves marinas, peces e invertebrados. Sus labores deben también hacer posible el que generaciones futuras de amantes del mar experimenten la emoción de deslizarse sobre la cresta de una ola hacia la exquisita playa de la Bahía de Monterey. (octubre de 2005) |
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