07/25/2008
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Universidad de California
4-H crea sistema de apoyo para hijos de militares

Noventa y seis niños californianos cuyos padres realizan misiones militares en el extranjero se reunieron en junio, por seis días, en un campamento veraniego en el Bosque Nacional Los Padres para divertirse, hacer nuevas amistades y aprender a enfrentar la ausencia de sus seres queridos.

“Queremos ayudarles a relacionarse con otros niños que atraviesan por situaciones similares, usando el Programa de Desarrollo Juvenil 4-H como un nexo con otros adolescentes en la comunidad”, explicó Karen Varcoe, especialista en educación del consumidor de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California.

Los niños, procedentes desde Santa Rosa hasta San Diego, participaron en la Operación Campo Púrpura, organizado y conducido por el programa 4-H de la Extensión Cooperativa. El púrpura es el color representativo en condecoraciones que otorgan todos los cuerpos militares.

Con auspicios de la Asociación Nacional de Familias Militares, la Operación Campamento Púrpura se llevó a cabo en 30 sitios en todo el país con fondos obtenidos de Sears. La UC organizó el campamento juvenil de California en coordinación con un programa más extenso; Operación Hijos de Militares (Operation: Military Kids), un esfuerzo nacional para asistir a hijos de soldados de la reserva del Ejército y la Guardia Nacional, financiado conjuntamente por el Ejército de Estados Unidos y el programa Servicio Estatal Cooperativo de Investigación, Educación e Instrucción, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

“Para los maestros de escuela, amigos y la comunidad en general, los hijos de miembros y reservistas de la Guardia Nacional a simple vista son iguales que otros niños cuando sus padres son llamados al frente de batalla. Pero sus vidas cambian dramáticamente”, indicó Varcoe, directora del Programa de Asistencia a Militares con sede en la oficina regional de Extensión en Riverside.

Los niños disfrutan de la actividades de la Operación Campo Púrpura

En un ambiente de bosque montañoso, los participantes de Operación Campo Púrpura disfrutaron de actividades tradicionales como montar a caballo, observar las estrellas y tostar malvaviscos en una fogata. Sin embargo, sus constantes preocupaciones salieron a flote en varias ocasiones, cuando un piloto del cuerpo de marines y un mecánico del ejército los visitaron para responder a sus preguntas.

“¿Conoce a mi papá?”, preguntó un niño. “¿Ha visto alguna vez que alguien resulte herido?”, preguntó otro niño. Muchos de ellos habían oído a sus padres contar historias aterradoras, como el encuentro con arañas camello del tamaño de un plato de mesa, escabullirse rápidamente por los desiertos del Medio Oriente. “¿Ha visto los colmillos de una araña camello?” preguntó otro.

También se organizaron actividades manuales de acuerdo con las necesidades de los participantes campistas. El primer día decoraron diarios personales y se les animó a que anotaran los sentimientos que experimentaron cada noche y que recopilaran los números telefónicos de sus nuevas amistades para establecer una red de apoyo mutuo. Los niños elaboraron pancartas y brazaletes patrióticos, con el lema “Dios Bendiga a América” y los colores rojo, blanco y azul de la bandera. Cada niño confeccionó una funda de almohada, impresa con su propia fotografía y un mensaje especial para su ser querido.

Al cerrar la noche y cuando los niños se acomodaban en sus bolsas de dormir, la directora del campamento Chanda Gonzáles, co-directora de Operación Campamento Púrpura de la UC y Operación: Programas 4-H para Hijos de Militares, visitaba cada una de las cabañas para conversar con los niños acerca de sus temores y cómo superarlos.

“Trato de enfatizar la importancia de la comunicación”, explicó Gonzáles. “Los animo a que compartan sus sentimientos con sus familiares. Los niños me cuentan que desean ayudar más con los quehaceres del hogar al regresar de la escuela para demostrar su aprecio. Les digo que ayudar en el hogar es una manera excelente de mostrar cariño a sus familias”. “Pero les hago ver que, muchas veces, todo lo que el padre o madre desea es saber que los niños los aman y que, si se sienten tristes, pueden hablar con ellos”, agregó Gonzáles.

Establecer una conexión con los niños a nivel emocional puede resultar difícil. Gonzáles se vale también de las relaciones personales que los niños establecen entre sí.

“Son niños. Les gusta bromear y no siempre están dispuestos a manifestar sus sentimientos”, dice Gonzáles. Pero en mis recorridos por el campamento escucho susurros acerca de divorcios y otras preocupaciones. El servicio militar puede resultar muy difícil en muchas familias y matrimonios y los niños se dan cuenta de lo que pasa”.

Una conexión que perdura

El nuevo sistema de apoyo para los niños no termina al partir del campamento. Al haber participado, cada niño ingresó al Programa de Desarrollo Juvenil 4-H. Su membresía significa que al regresar a casa pueden establecer una nueva conexión comunitaria mediante 4-H.

Los niños del campamento y todos los hijos de miembros de la Reserva y de la Guardia Nacional de California serán elegibles para participar en Operación: Hijos de Militares, un programa distinto también coordinado en California por 4-H y que sirve a muchos de los niños del programa Operación Campo Púrpura. Una de las metas es ayudar al mayor número posible de hijos de integrantes de la Reserva y la Guardia Nacional. Neal Emper, un coronel jubilado de la Fuerza Aérea que tiene las conexiones militares y experiencia para trabajar en círculos militares, se ha unido a ese programa de ayuda.

Se pedirá la ayuda de los clubes locales de 4-H para motivar a niños de familias militares con cartas y un regalo especial de Operación: Hijos de Militares. Ellos les entregarán “Paquetes de Héroes”, una mochila que contiene papel de cartas para que les escriban a sus padres que se encuentran en el extranjero, una cámara fotográfica desechable para captar eventos en casa, un animal de peluche que les sirva de consuelo, e información acerca de programas que pueden conectarlos con su comunidad.

Antes de entregarles esos paquetes, los integrantes locales de 4-H puede incluir artículos específicos de sus condados e informarles de programas locales. Los hijos de militares quizás no sepan que 4-H aborda una gran variedad de tópicos. 4-H ha evolucionado desde sus orígenes rurales y ahora combina la tradición agrícola con programas que van desde nutrición hasta seguridad en casos de terremoto. Los integrantes de 4-H mantienen jardines, aprenden a usar computadoras, perfeccionan técnicas de fotografía digital, exploran las bellas artes y participan en muchos otros proyectos.

“Voy a animar a todos los niños de hogares militares a que participen en 4-H”, dijo Gonzáles. “No importa de qué cuerpo militar sean”.

La colaboración entre 4-H y las fuerzas militares no es algo nuevo. 4-H se ha ofrecido en todas las instalaciones del ejército y en muchas bases de la fuerza aérea alrededor del mundo. Durante la Primera Guerra Mundial, los integrantes de 4-H se involucraron en aumentar la producción de alimentos. En la Segunda Guerra Mundial, los integrantes de 4-H sembraron Jardines de la Victoria, vendieron bonos de guerra y reciclaron desechos metálicos. En la actualidad, esta colaboración trata de crear una red de protección para los hijos de soldados enviados al frente de combate y permite que los miembros de 4-H aprendan el significado de sus responsabilidades como ciudadanos de una sociedad libre.

Para más información o para participar en Operación: Hijos de Militares, comuníquese por correo electrónico con Karen Varcoe,: Karen.Varcoe@ucr.edu, con Chanda Gonzáles: chanda.gonzales@ucr.edu, o con Neal Emper: neal.emper@ucr.edu. O llame al (951) 827-5241. Para más detalles del programa nacional Operation: Military Kids, visite el sitio internet: http://www.usda-army-ydp.org/omk/general/overview.htm

(julio de 2005)

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