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La UC ayuda a agricultores a cultivar calabazas sin usar pesticidas
Como ya es tradicional en octubre, miles de niños en excursiones escolares o de paseo con sus padres visitan encantados el "Satterstrom Pumpkin Patch" cerca de Reedley, California, para escoger cuidadosamente calabazas de otoño. Después de un paseo sentados en fardos de heno y de beber una taza de cidra caliente, se irán a casa a tallar caras divertidas en sus calabazas en preparación del día de Halloween, sin imaginarse siquiera que una nueva técnica desarrollada por científicos de la Universidad de California contribuyó a su diversión. Las calabazas que escogieron fueron cultivadas con un abono reflector hecho a base de una hoja de polietileno recubierta con una capa delgada de aluminio con la que se cubren las camas después de la siembra. El reflejo de la luz solar repele los áfidos o pulgones, que sobrevuelan los campos y se posan en otro lugar, evitándose así que las calabazas sufran las enfermedades que trasmiten. Esta técnica de cultivo fue desarrollada por Charles Summers, entomólogo, y James Stapleton, especialista en fitopatología. Ambos llevan a cabo sus investigaciones en el Centro Kearney de Investigación y Extensión de la UC cerca de Parlier. Los abonos reflectores disminuyen la incidencia de las enfermedades Los científicos encontraron que los abonos relectores disminuyen entre 75 a 85 por ciento la incidencia de viruses transmitidos por los pulgones. Además, si de todos modos resultan infectadas las plantas de calabaza, la aparición de síntomas se retrasa hasta por cuatro semanas, para cuando muchas plantas han madurado y pueden tolerar mejor la enfermedad. "En un principio, hicimos un proyecto de investigación en una acre con Charlie Summers", precisa el granjero Mike Satterstrom. "La diferencia que hubo fue tan grande que decidimos aumentarlo para el año siguiente. Ahora todos cultivamos las calabazas de esta manera", dice. Satterstrom dice que el abono reflector cuesta casi lo mismo que los pesticidas que usaba para el control de los áfidos en el cultivo de calabazas en su granja de 20 acres. Sin embargo, la eficiencia no tiene comparación. "La diferencia en producción es bastante significativa", dice el granjero. "Nuestra producción es probablemente el triple, en promedio, de lo que era antes. Mis plantas son increíbles". El sistema controla varias plagas en diversos cultivos Summers dice que la técnica se aplica a muchos cultivos, incluso la calabaza, pepino, melón, maíz, berenjena y tomate. Además de los áfidos, el abono repele la mosca blanca, la saltarilla, el trip y la polilla o gusano minador (leafminers). "En las calabazas y pepinos, la densidad de la mosca blanca en plantas cultivadas sobre abono reflector se redujo de 10 a 14 veces en comparación a plantas que se cultivaron en la tierra sin nada", dice Summers. El abono reflector también reduce la cantidad de agua requerida para el riego, suprime el crecimiento de maleza y fomenta una mejor absorción de nutrientes. "Esta es una técnica que puede usarse para la producción comercial, en granjas pequeñas y en la huerta o jardín casero", explica Summers. "Es un método de producción sin insecticidas que puede ser muy útil para los agricultores orgánicos", precisa. Por su parte, Mike Satterstrom opina, "Es lo mejor que hemos aprendido". (octubre de 2003) |
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