07/06/2008
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Universidad de California

Asesor de Extensión Cooperativa de la UC investiga producción biodinámica de la uva

Glenn McGourty

La agricultura biodinámica incluye algunas prácticas curiosas. Rellenar un cuerno de vaca con estiércol, enterrarlo durante el equinoccio de otoño; meses después, mezclar cuidadosamente el estiércol con agua y rociarlo sobre el suelo. En el equinoccio de primavera, enterrar cuarzo molido para luego mezclarlo con agua y aplicarlo al cultivo.

"Algunas personas se quedan con la boca abierta", explica el asesor agrícola Glenn McGourty, de Extensión Cooperativa de la Universidad de California. "Estoy interesado en estudiar de manera objetiva lo que un grupo de agricultores toma muy, pero muy en serio. Más importante aun, el hecho de que algunos están obteniendo muy buenos resultados en sus viñedos y vinos".

La producción biodinámica es parecida a la producción orgánica. Igual que en las granjas orgánicas, no se usan pesticidas ni fertilizantes sintéticos. Se trata a la granja como su propio ecosistema y típicamente mantiene una variedad de cultivos y animales, que se complementan entre sí. Los agricultores biodinámicos usan preparaciones y composts únicos. Las operaciones de sembrado, cultivo y cosecha se rigen por acontecimientos celestiales.

Investigaciones actuales se enfocan en el ciclo del carbono

Respetando aun las prácticas convencionales a las que se adhieren los agricultores biodinámicos, McGourty estudia el ciclo del carbono en un viñedo de uva cabernet sauvignon de un acre y medio de extensión en el Centro de Extensión e Investigación Hopland, de la UC, al sur de Ukiah.

El ciclo del carbono en granjas está recibiendo mayor atención debido al problema del calentamiento global, al que los científicos atribuyen en parte al carbono que se desprende de la capa superior de la atmósfera. El carbono fluye hacia la atmósfera al quemarse combustibles fósiles y también cuando animales y microorganismos digieren materia orgánica. La descomposición del carbono en el suelo se acelera mediante sistemas de manejo de cultivos más intensos  que requieren de labranza extensiva.

"Los agricultores biodinámicos reciclan casi todos sus desechos de productos agrícolas", señala McGourty. "Cuando uno reintegra el carbono en su propia granja, recicla el desecho vegetativo y el estiércol, y usa la rotación de cultivos para interrumpir los ciclos de plagas y enfermedades, y usa cultivos de cobertura para mejorar la fijación de carbono en el suelo. Se ahorra en energéticos al no tener que transportar fuera de la granja lo que algunos consideran como material de desecho. De paso, los residuos de animales y cultivos proveen nutrientes a sus cultivos".

Mejorar la integración de carbono en la granja, según McGourty, representa un servicio que la agricultura aporta al medioambiente al retener el carbono en el suelo en vez de permitir que vaya a dar a la capa superior de la atmósfera de la tierra.

Estudios de biodinámica de UCCE publicados en revista de investigaciones

Los experimentos del ciclo de carbono realizados por McGourty no fueron su única incursión en la investigación de biodinámica. En colaboración con científicos de la Universidad Estatal de Washington y agricultores del condado de Mendocino, McGourty emprendió un estudio de experimentación cuidadosamente diseñado para comparar la producción de uvas orgánicas con la producción biodinámica en el rancho Fetzer Bonterra McNab, cerca de Ukiah. Las vides se plantaron en 1996 y se colectaron datos entre los años 2000 y 2004.

Los datos del estudio revelaron un pequeño aumento en la cantidad de azúcar y pigmentos en frutas benéficos, denominados antocianinas, producidos mediante los sistemas biodinámicos. Por ejemplo, en el 2003, el último año en que se recabó datos, el brix (contenido de azúcar por volumen de la solución), fue de 25.88 por ciento en las uvas biodinámicas. En las orgánicas, fue 25.55 por ciento. El total de antocianinas en uvas biodinámicas fue 1,337 partes por millón, comparado con 1,272 ppm en las uvas orgánicas. Además, los científicos notaron un mejor "balance" en las vides de uvas biodinámicas.

"Una de las cosas que uno busca crear en las vides el balance, o sea la cantidad de fruta en relación con los brotes en la vid", explicó McGourty. "El balance es importante. Si uno poda la vid demasiado, la fruta no obtiene la intensidad deseada para elaborar vino tinto. Si hay demasiado follaje, la fruta desarrolla un sabor a ejote, espárrago o pimiento morrón. Eso no es bueno".

El reporte de la investigación, elaborado por McGourty y los científicos de la Universidad Estatal de Washington Jennifer Reeve, L. Carpenter-Boggs y John Reginold, se publicó en la revista American Journal of Enology and Viticulture; pero éste no tuvo una acogida cálida entre todos los agricultores y otros científicos. Muchos cuestionan la falta de explicación científica y el carácter "confiable" de las prácticas biodinámicas.

"Irónicamente, en reuniones públicas locales también me han echado en cara que la UC esté evaluando herbicidas como un servicio a compañías de agroquímicos. No todo el mundo piensa que la agroquímica moderna es la única solución profesional en la producción agrícola", afirmó McGourty. "En el condado de Mendocino tenemos 3,000 acres de viñedos orgánicos certificados y 1,500 acres de cultivos biodinámicos. Estoy comprometido a ayudar a mi clientela. Quiero que tengan éxito en lo que ellos hacen".

Definición de la agricultura biodinámica en ponencias en Europa en 1924

De acuerdo con el libro "The Biodynamic Farm: Agriculture in the Service of the Earth and Humanity" (La granja biodinámica: agricultura al servicio de la tierra y la humanidad), de Herbert H. Koepf, publicado en 1989, la agricultura biodinámica fue el primer movimiento agrícola alternativo claramente definido del siglo 20. Su creador fue Rudolph Steiner, nacido en 1861 en Bohemia, la actual Croacia.

En 1924, Steiner presentó ocho ponencias en Silesia (ahora Polonia) ante un grupo de agricultores preocupados al declinar la salud y calidad de sus cultivos y ganado en sus granjas. Las ponencias de Steiner formaron la base de los métodos biodinámicos usados en la agricultura hasta ahora.

Según el libro de Koepf, Steiner pensaba que, puesto que el crecimiento de las plantas depende del sol, la tierra, el aire y el agua, el universo entero afecta el proceso de la vida. Steiner creía en la necesidad de crear un ambiente sano para los cultivos, las granjas familiares y las comunidades donde éstas vivían, y al mismo tiempo asegurar la creación de empresas agrícolas económicamente viables.

En sus ponencias, Steiner proyectó las operaciones agrícolas no sólo en base al calendario solar tomando en cuenta las estaciones, días y noches, sino también el calendario celestial; él describió "preparaciones" en sus ocho ponencias, que se creía que influenciaban en el proceso de la vida de las plantas, el compost y suelos. Las preparaciones son hoy quizás lo más controvertido de las ideas de Steiner puesto que deben aplicarse a niveles y cantidades tan superficiales, que no se cree que pudieran tener efecto alguno en suelo y cultivos.

"Algunas personas se dejan llevar por esas ideas", indica Stephen Kaffka, especialista en agronomía de Extensión Cooperativa de la Universidad de California en el plantel de Davis. "Las ven como algo muy importante y útil en sus vidas. Para ellas es algo muy bueno".

La formación agrícola inicial de Kaffka lo puso a dos grados de separación de Steiner mismo. Un protegido de Steiner muy conocido fue Alan Chadwick, quien a finales de la década de 1960 creo una granja estudiantil en el plantel de la UC en Santa Cruz. Kaffka, en ese entonces estudiante de filosofía allí, era asistente de Chadwick y luego su sucesor como director de la granja.

El éxito de la granja de UC Santa Cruz condujo al establecimiento del famoso Centro de Agroecología y Sistemas Sustentables de UC Santa Cruz, un programa de investigación, educación y servicio público.

Kaffka continuó sus estudios en la Universidad de Cornell y dedicó un año a desarrollar una tesis de maestría enfocada en analizar datos obtenidos a lo largo de 30 años en una granja biodinámica alemana de 300 acres.

"Los granjeros orgánicos y biodinámicos están dedicados a la agricultura en maneras que ellos creen que beneficia a la naturaleza. Sus esfuerzos y las granjas que resultan de ellos contribuyen al conocimiento general de cómo producir cultivos y ganado y a examinar más a fondo el significado de la sustentabilidad agrícola", afirmó Kaffka. "Eso no quiere decir que tengamos que hacer a un lado nuestro juicio analítico al revisar datos ni que tratemos de promover la agricultura biodinámica pretendiendo que hay diferencias cuando no las hay".

Por su parte, McGourty dijo que él también adopta una perspectiva neutral.

"Yo no intento promover la agricultura biodinámica", dijo. "Yo estoy evaluando este sistema agrícola y me interesan las lecciones de toda la agricultura que podamos implementar. Muchas granjas biodinámicas son bastante rentables, e investigaciones previas han mostrado un nivel muy alto en la calidad del suelo, la calidad de cultivos y la eficiencia en el uso de energía".

(julio de 2007)

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