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Cultivando California
Sólo en California se puede convertir a la tierra árida en el tazón de ensalada de la nación. A finales de 1800 los investigadores de la Universidad de California descubrieron cómo remover la salinidad de las tierras del Valle Central, convirtiéndola en una de las regiones agrícolas más productivas.
Los investigadores de la UC continúan jugando un papel importante en la agricultura de hoy, manteniendo a California como el principal estado agrícola de la nación, desde la lecherías en Tulare a las granjas de nueces en Newberry Springs.
Un nuevo folleto resalta la amplitud del impacto de la División de Agricultura y Recursos Naturales. Las pautas de la UC han ayudado a los agricultores a incrementar la producción de brócoli. Científicos de la UC han desarrollado cítricos y fresas dulces para satisfacer la demanda de los consumidores. La UC certifica a más del 95 por ciento de las parras vineras que crecen en el estado, proveyendo un suministro confiable de parras para los vinos de alta calidad de la multimillonaria industria vitivinícola de California.
Ya sea combatiendo las plagas invasivas, promoviendo la buen alimentación o apoyando a los pequeños granjeros, ANR sirve a las comunidades de California con un enfoque en aconsejar, educar y buscar soluciones. Para más información, lea el folleto Cultivating California (Cultivando California).
Nuevos hallazgos sobre los beneficios de los “biofactores” en los alimentos

La próxima edición de julio-septiembre de la revista científica California Agriculture (que se publicará el 11 de julio) incluye artículos acerca de investigaciones de la UC sobre compuestos de plantas (fitoquímicos) que pueden ayudar a prevenir o tratar enfermedades. Los hallazgos son el resultado de proyectos pilotos realizados en el centro, así como otras investigaciones de la UC. El enfoque de los artículos son los micronutrientes, biofactores y fitoquímicos que pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Los biofactores son compuestos en nuestros alimentos que nos afectan a nivel bioquímico y que podrían a la larga beneficiar nuestra salud. Por ejemplo, los ácidos grasos omega-3 que se hallan en las nueces de castilla, semillas de linaza, col rizada y salmón podrían protegernos contra una gama de enfermedades asociadas con la inflamación, inclusive el asma y la hipertensión que pueden dañar los riñones. Las investigaciones del CHNR sugieren que los ácidos grasos omega-3 pueden reducir tanto los síntomas del asma como el daño a los riñones.
Los fitoquímicos y la salud. Estudios epidemiológicos vinculan dietas particulares con menos riesgos de sufrir de enfermedades crónicas. Es notable que a la tradicional dieta mediterránea — en su mayoría compuesta por verduras, frutas y granos enteros, con cantidades moderadas de nueces, aceite de oliva y vino tinto — se le asocie con menores tasas de enfermedades cardiacas, cáncer y mal de Parkinson y Alzheimer. Sin embargo, todavía falta que se establezca de manera concreta que ciertos fitoquímicos específicos que consumimos en nuestra alimentación pueden protegernos contra enfermedades. Por lo tanto, los nutricionistas aconsejan comer una amplia variedad de alimentos de origen vegetal en lugar de tomar suplementos.

Nutrientes mitocondriales y el envejecimiento. La dieta mediterránea es rica en compuestos de plantas que incrementan la mitocondria (organelos en nuestras células que convierten la glucosa y otros nutrientes en energía) o tienen defectos orgánicos y que por lo tanto se les conoce como nutrientes mitocondriales. Cuando la mitocondria escasea o presenta defectos genéticos que evitan que trabaje apropiadamente, esto puede generar metabolitos tóxicos y dañar a los radicales libres.
“La mitocondria es vital para el envejecimiento”, dice el experto en envejecimiento de UC Irvine, Edward Sharman. “Mejorar su función podría modular la aparición de enfermedades relacionadas con la vejez, como la diabetes tipo 2 y la degeneración macular relacionada con la edad”. La disfunción mitocondrial juega también un importante papel en las enfermedades crónicas como las cardiacas, diabetes tipo 2 y enfermedades inflamatorias como la artritis.

¿Un nuevo nutriente esencial? Otro prometedor nutriente mitocondrial es el pyrroloquinoline quinona (PQQ), el cual se encontró por primera vez en una bacteria del suelo fijadora de nitrógeno y que ahora se conoce como ubiquo.
“Estamos expuestos a bajos niveles de PQQ todo el tiempo”, dice Robert Rucker, co-director de CHNR y profesor de nutrición de UC Davis. “Puede ser derivado de aminoácidos que se encuentran en el polvo estelar y de polvo estelar es de lo que está hecha la tierra”.
Mientras que la Escherichia coli y otras bacterias comunes del intestino no producen PQQ, la bacteria de la tierra se lo provee a las plantas que forman parte de nuestra dieta. Varias fuentes buenas de PQQ incluyen la soya fermentada, vino, té y cocoa.
Estudios con animales muestran que el PQQ afecta marcadamente la salud. Rucker y sus colegas descubrieron que si se privaba a las ratas de PQQ esto ponía en peligro a sus sistemas inmunológicos y retardaba su crecimiento y tasas de reproducción. En contraste, si se restauraba el PQQ a sus dietas se revertían los citados efectos y les devolvía su buena salud. Además, el PQQ estimulaba el crecimiento de los nervios y contrarrestaba el envejecimiento en las células cultivadas.
Rucker y sus colegas descubrieron que, como el hidroxitirosol, el PQQ incrementa el número de mitocondria en las células. “Es también un antioxidante extremadamente bueno y agente anti inflamatorio”, menciona el experto.
Medicina personalizada. Si entendemos lo que los biofactores hacen en nuestros cuerpos ello puede, al final de cuentas, llevar a una medicina personalizada, en la que los tratamientos basados en la nutrición están hechos a la medida de la bioquímica de cada persona. Esta variación individual al nivel de la bioquímica podría explicar los resultados inconsistentes de las investigaciones sobre los ácidos grasos omega-3 y la inflamación.
“Los estudios ofrecen resultados mixtos”, señala el neumólogo de UC Davis Nicolas Kenyon. “Algunos han arrojado pocos efectos y otros que los ácidos grasos omega-3 pueden reducir la artritis y la inflamación de las arterias”.

Esta genotificación esta dirigida a las secuencias de DNA asociadas con el asma y por lo tanto no es integral.
“Algunas personas se sienten nerviosas sobre el análisis amplio del genoma, el cual causa temor porque ninguno de nosotros es perfecto”, dice Kenyon. “Pero las personas se muestran más interesadas cuando el enfoque es una prueba especifica que pudiera incrementar sus posibilidades de tratamiento”.
Las nueces proporcionan proteína, fribra y grasa sana

Acaban de salir dos nuevas publicaciones de ANR, en inglés, gratis acerca de las nueces: "Nuts: Safe Methods for Consumers to Handle, Store, and Enjoy ", y "Nuts: Safe Methods for Home Gardeners to Harvest, Store, and Enjoy".
Ambas publicaciones describen los beneficios nutricionales de consumir nueces e incluye información de la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) afirmando que:
• Incluir nueces en una alimentación baja en grasa saturada y colesterol puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.
• Las almendras, las pecanas, los pistaches y la nuez de Castilla contribuyen a gozar de buena salud al proveer proteína, fibra dietética y grasa no saturada.
La publicación para consumidores incluye una útil tabla que describe los tiempos óptimos para congelar y refrigerar una variedad de nueces, así como información relacionada con la nutrición, alergias a las nueces y recursos para recetas de cocina.
Los aficionados a la horticultura que tienen nogales encontrarán información relativa a los métodos y tiempos de cosecha, cómo descascarar, secar y almacenar la fruta, y datos nutricionales de las almendras, avellanas, pecanas, pistaches y nueces de Castilla.
Las publicaciones también incluyen información relacionada con recientes brotes bacteriales en nueces y las medidas tomadas por los agricultores para reducir el riesgo para los consumidores.
Preparado por Cynthia Kintigh
Adaptado al español por Alberto Hauffen
La inigualable diversidad de cultivos en California
La inigualable diversidad de cultivos de California.
Durante nuestro reciente viaje a la región de la Costa Este, el primero en casi 13 años, me puse a reflexionar acerca de las distintas experiencias de diversidad agrícola entre ambas costas. Nuestros viajes nos llevaron a través de casi toda la región agrícola del Atlántico medio– Delaware, Distrito de Columbia, Carolina del Norte, Virginia, Virginia Occidental y Pensilvania, donde vivimos por casi 35 años.
Vimos los acostumbrados y vastos cultivos de maíz, soya y alfalfa a través de casi toda la región. De vez en cuando, encontramos pequeños campos de otros cultivos: manzanas, peras y uvas en las partes más al norte; sorgo, papa dulce, cacahuate o maní y tabaco en los estados más al sur. Ocasionalmente, también vimos parcelas de elotes, ejotes, avena y cebada. Pero principalmente encontramos maíz, frijol soya y alfalfa.
Nos hospedamos en la granja de unos primos en Warrior's Mark, Pensilvania. ¿Qué creen que habían estado cultivando? Maíz, frijol soya y alfalfa. Sin embargo, este año también cultivaron heno Timothy para la creciente población de aficionados a los caballos como hobby, como el primo Hank define a sus clientes adinerados. Nuestros primos tienen un enorme jardín de hortalizas pero no producen verduras porque, dicen ellos, "No podemos ganar ningún dinero con las verduras; no son tan rentables como lo son los tres campos de cultivos comunes". Esto parece explicar que, como norma, hay por aquí tres- cultivos principales.
Cuando nos mudamos de la parte central de Pensilvania a la parte central de California hace 15 años, estábamos intrigados, más bien, perplejos ante los campos de cultivo que encontramos cerca de nuestra casa. Con la ayuda de nuevos amigos y colegas con el tiempo aprendimos a identificar los campos de girasoles, tomates, nogales y almendros. Estábamos atónitos con la diversidad de cultivos en nuestro nuevo estados, e intrigados por nuestra falta de conocimientos acerca de los cultivos que veíamos a diario. A medida que viajamos a través del estado, aumentó nuestra habilidad para identificar los cultivos a lado del camino. Vimos acres de alcachofas, lechuga, pistachos, hijos, aceitunas, kiwis, aguacates para nosotros, todos ellos nuevos cultivos. Usando las guías y manuales que encontramos en el Catálogo ANR de verduras, frutas y nueces, y de producción agrícola, así como los álbumes de fotos en el sitio Internet del Centro de Investigación de Frutas y Nueces, logramos identificar la mayoría de lo que encontrábamos. También identificamos bastantes acres sembrados de los acostumbrados maíz y alfalfa, pero casi nada de frijol soya.
Descubrimos lo que se cultivaba en un campo cercano cuando nuestros ojos comenzaron a lagrimear y se nos cerraron las gargantas al cosecharse un campo de ajo. Tuvimos la misma reacción con la quema de paja de un arrozal y con la cosecha de canola en medio de una nube de polvo. La primera vez que vimos acres de girasoles y un huerto de almendros en flor nos hizo sonreír. Nuestro sentido del olfato también nos ayudó a descubrir campos recientemente cosechados de calabaza, aceitunas y tomates.
Uno puede encontrar algo más que acres de maíz, frijol soya y alfalfa creciendo a lo largo de la Costa Este, pero las excepciones de cultivos se encuentran usualmente en unos cuantos acres en áreas limitadas. Pero la diversidad de cultivos de California está a la vista a lo largo de cualquier carretera y camino en cada condado, ¡afortunadamente!
Equivalentes de la áreas cubiertas: Estados del Atlántico medio= 107,942,470 acres, California= 99,689,515 acres.
Extensos cultivos de alfalfa en la Costa Este de Estados Unidos . (USDA
photo)
Preparado por Judy Sams.
Adaptado al español por Alberto Hauffen.