Posts Tagged: alimentos
Cero desperdicios de alimentos

Un consejero sacó una cubeta con las sobras de las comidas de los estudiantes del sexto grado, sus maestras, los naturalistas y los padres que los acompañaban. La cubeta estaba vacía y el grupo lo celebró: habían logrado su meta de cero desperdicios.
El campamento me hizo pensar sobre cuánta comida desperdiciamos regularmente. Los estadounidenses desperdician casi 27 por ciento de todos los alimentos que se producen en el país cada año; esto equivale a casi una libra de comida al día por persona.
¿Qué podemos hacer para mejorar esta situación? En el campamento, comen cuando todos tienen hambre, se sirven porciones pequeñas y eligen entre comidas como pizza o ensalada que se prestan a que las sobras sean pocas. ¿Qué están haciendo las universidades para enfrentar el reto de las comidas buffet donde los comensales pueden comer todo lo que quieran? En realidad, mucho.
La Universidad de California ha sido líder en sustentabilidad; ha estado trabajando hacia la ambiciosa meta de cero desperdicios para el 2020. Por ejemplo, UC Davis ha sido nombrada “Coolest School”, y galardonada por su estadio ecológico, su granja agrícola estudiantil y sus grandes esfuerzos por reducir desperdicios en las cafeterías universitarias.
Las cafeterías de UC Davis han reducido los desperdicios que quedan en los platos en más del 40 por ciento en tres años, bajando de 3.6 onzas por persona a menos de 2 onzas. Danielle Lee, directora de sustentabilidad en los servicios de alimentos en UC Davis, explicó algunos de los puntos claves que han permitido este cambio:
- Comidas sin charolas: sin estas, los estudiantes solo pueden servirse los alimentos que les caben en los platos, en lugar de servirse más de lo que en realidad pueden consumir.
- Programa para probar nuevos platillos: los estudiantes pueden probar nuevos platillos y ver si les gustan, en lugar de servirse una porción grande de algo que tal vez no coman.
- Comidas sin pan: personal de las cafeterías construyeron una torre con el pan de hamburguesa que dejaron los estudiantes, para alentarlos a que pidan las hamburguesas sin pan, si no se lo van a comer.
- Auditorías de desperdicios: ¿qué es más grande que una torre de pan de hamburguesas? Los desperdicios del buffet esparcidos por las mesas durante las auditorías de desperdicios realizadas en el otoño y la primavera. Los estudiantes se sorprenden bastante con la cantidad de desperdicios que generan, y se esfuerzan por mejorar sus hábitos alimenticios, dijo Lee.
- Comentarios y sugerencias de estudiantes y personal: los encargados de los servicios de alimentos se reúnen regularmente con el personal para revisar los menús, darle un seguimiento a las porciones y reducir desperdicios. Buscan además comentarios de los estudiantes y consultan con una mesa directiva de estudiantes sobre los cambios. Entre ellos, ofrecer tazones más pequeños para la parrillada estilo mongol lo cual disminuye los desperdicios.
Teniendo en cuenta que UC Davis sirve 1.8 millones de comidas al año, estas acciones tienen un efecto cumulativo.
“Ustedes están ahorrando bastante dinero, energía y recursos”, dijo Lee.
La mayoría de los alimentos que no se consumen se usan para compostaje: 550 toneladas de desperdicios orgánicos cada año, con algunos de ellos convertidos en energía renovable en una instalación de biogás que usa tecnología desarrollada en UC Davis.
En general, UC Davis evita que casi 75 por ciento de todos los desperdicios – la meta para este año - vayan a parar al basurero. Y para llegar al siguiente nivel, UC Davis necesitará mejorar su reciclamiento de productos de plástico, dijo Lee.
Los esfuerzos de UC por incrementar la sustentabilidad valen la pena, dijo Lee, quien empezó a abogar por la reducción de desperdicios cuando era estudiante en UC Davis, trabajando con las cafeterías del campus para hacer compostaje con los restos del café.
“He podido continuar con mi labor”, dijo Lee. “Este es mi trabajo ideal”.
Es un recordatorio para recapacitar acerca de lo que usted necesita la próxima vez que vaya a cenar o de compras al supermercado. Fíjese no solo lo que come, sino además cuánto come. Sea sensato; sírvase porciones apropiadas. ¡No malgastes y nada te faltará!
Todo lo que pasa de la granja a la mesa
Conforme crece el movimiento alimentario local y los consumidores demandan información acerca de dónde provienen sus alimentos, un mayor número de tiendas de abarrotes e instituciones están buscando un acceso mayorista a frutas y verduras locales. Para hacer la conexión entre productores y minoristas, las redes de distribución están adoptando un papel cada vez más importante en el sistema alimentario local. Con más frecuencia, los granjeros se están uniendo o iniciando su propios centros de distribución de alimentos para combinar sus productos a los de otros granjeros y moverlos más fácilmente al mercado y completar la cadena de la granja al tenedor.
Nuevos reportes dados a conocer por el Programa de la UC para la Investigación y Educación sobre la Agricultura Sostenible (UC Sustainable Agriculture Research and Education Program) conocido por sus siglas en inglés como SAREP, muestran que, mientras que los centros de alimentos ayudan a cerrar la brecha en cuanto a los esfuerzos de distribución, los granjeros deben invertir de manera cuidadosa. UC SAREP ha creado el Juego de Herramientas para el Granjero (Farmer Toolkit) para aquellos interesados en ser parte del centro de alimentos.
“Queríamos presentar algunas interrogantes sobre la mesa para que, antes de que los granjeros empezaran a participar en alguna empresa, supieran algunas cosas de las que vale la pena enterarse”, dijo Gail Feenstra, coordinador académico de la UC SAREP.
“Cuando los centros de alimentos funcionan adecuadamente”, señaló Feenstra, “el granjero obtiene un mayor precio por sus productos y lo mismo pasa con todo a lo largo de la cadena de suministros. Los consumidores obtienen la satisfacción de saber de dónde provienen sus alimentos y que son de buena calidad”.
Pero los retos que enfrentan los centros de alimentos son considerables. Los granjeros que operan sus propios centros de alimentos deben operar dos negocios paralelamente—una granja y un centro de distribución. Y mientras que con frecuencia los centros de alimentos tienen éxito en mantener los valores sociales y del medio ambiente de sus productos como algo de alta prioridad (que son orgánicos, locales o cultivados por una familia de granjeros, para nombrar sólo algunos valores), las empresas muchas veces ponen en peligro sus planes empresariales quedándose en el camino.
“Y si están tratando de crear un sistema paralelo al centro de distribución regular, no obtienen buenos resultados porque la estructura no existe”, manifestó Feenstra.
Los centros de distribución tradicionales que han sido el estándar en la distribución de frutas y verduras están increíblemente bien establecidos comparados con los nuevos centros de distribución. Al indagar sobre las redes de distribución existentes, “nos dimos cuenta que existen sociedades realmente muy antiguas entre los distribuidores”, indicó Feenstra. “Se remontan a décadas y generaciones atrás”.
Para los granjeros que buscan mantener sus valores sociales y del medio ambiente incrustados en sus productos, abandonar las redes de distribución tradicionales, no sería la forma de obtener buenos resultados. En su lugar, “un mejor modelo a seguir serían las sociedades creativas entre participantes tradicionales y alternativos. En los casos en los que se pueden formar cooperativas de granjeros en las que ellos son dueños del proceso y cuentan con una buena administración, hay que tomar en cuenta que es algo que se edifica lentamente, que no puede suceder de la noche a la mañana. Pero si pueden tener éxito”, dijo Feenstra.
El juego de herramientas tiene la intención de darle a los granjeros una mejor noción de cómo obtener ese éxito y cómo integrar el valor de producir frutas y verduras de forma sostenible en la cadena de suministros.
Usted puede encontrar el juego de herramientas para el granjero y más información sobre las cadenas de suministros de alimentos que se basan en valores, en el sitio Web de UC SAREP.
Una verdad alimentaria con la que podemos vivir
Lo que sabemos acerca de comer, no comer y comer en exceso ha sido indagado por científicos y universidades de investigación desde la década de los 20. El Diario de Nutrición (Journal of Nutrition) empezó a publicarse en 1928. Hoy en día, 2.5 millones de consultas al mes son prueba de la existencia de un conjunto masivo de conocimientos sobre la naturaleza de nuestra cambiante relación física y cultural con la comida. Hay por lo menos 30 o más publicaciones sobre alimentos y nutrición que recopilan y divulgan esta información científica a nivel global.

Siendo una graduada de ciencias alimentarias, y más tarde escritora del campus universitario, he trabajado en el centro de una universidad líder en investigación alimentaria durante más de una década. Este punto de vista privilegiado me ha permitido seguir el camino de estos pequeños riachuelos de investigación conforme fluyen a través de las publicaciones científicas para después ser diluidos por los intereses comerciales. También, con gran rapidez se pasan a los medios de comunicación sin ninguna interpretación ni el contexto completo de su deseado propósito.
Quizás la forma más sagrada de la evidencia de investigación a largo plazo que seguimos es la etiqueta de los alimentos, una versión abreviada de la verdad que le da poderes a nuestra elección de ser leal a nuestras firmes creencias. La investigación y métodos universitarios también determinan de manera indirecta lo que aparecerá en las etiquetas en el futuro. Yo he admirado desde hace tiempo la ética pragmática de Barbara Schneeman, quien me dio clases siendo profesora de nutrición y decana de la facultad, antes de dirigirse a la Administración de Drogas y Alimentos a coordinar el rediseño de las etiquetas sobre datos nutritivos de los alimentos (y otras regulaciones).
Mientras tanto, los esfuerzos en la “cancha alimentaria” nacional para responsabilizar a la publicidad de la verdad están ganando impulso. A pesar de darle el uso incorrecto, las universidades continúan siendo la mejor fuente de la verdad sobre los alimentos. Con esto se asume que el profesorado mantiene su libertad de desafiar la verdad y que los fondos para la investigación están disponibles para validarla. Desafortunadamente, los fondos para la investigación alimentaria se están encogiendo junto con el presupuesto federal y las agencias federales responsables han visto un incremento en las solicitudes para obtener lo que queda.
Esta semana, el Consejo Nacional de Investigación dará a conocer su reporte “Las Universidades de investigación y el futuro de Estados Unidos: diez acciones vitales para avanzar para la prosperidad y seguridad de nuestra nación” (Research Universities and the Future of America: Ten Breakthrough Actions Vital to Our Nation's Prosperity and Security). El reporte intentará enumerar las diez principales acciones que el Congreso, el gobierno federal, los estados y las universidades de investigación pudieran llevar a cabo para asegurar que las universidades de investigación estadounidenses ayuden Al país a “competir, prosperar y lograr objetivos nacionales en favor de la salud, energía, medio ambiente y seguridad dentro de la comunidad global”.
Nosotros, los que estamos observando, podemos tan sólo esperar que la verdad alimentaria que se necesita para desafiar la publicidad exagerada sobre alimentos se encuentre en dicha lista.
Abordando la nutrición y pobreza a través de la horticultura
La nutrición, la seguridad alimentaria y la incertidumbre de las familias sobre sus ingresos son retos que existen en muchas partes del mundo. La mitad de la población mundial vive en áreas rurales de países en vías de desarrollo. Debido a que el hambre y la desnutrición están con frecuencia vinculadas a la pobreza, el proveer oportunidades económicas a través de la producción hortícola no sólo contribuye al ingreso familiar, sino también aborda temas como la seguridad alimentaria y la nutrición. Si se capacita a las mujeres del tercer mundo para que produzcan y vendan sus cultivos hortícolas también se les estaría ayudando a proveer el tan necesitado flujo de ingresos a familias con niños.
La Universidad de California en Davis está abordando la seguridad alimentaria y el desarrollo económico en África, Sureste de Asia, Centroamérica y otros lugares, mediante la coordinación de un programa de horticultura internacional. El Programa Colaborativo de Investigación de Apoyo Hortícola (The Horticulture Collaborative Research Support Program) conocido por sus siglas como Hort CRSP; es uno de los 10 programas CRSP que se enfocan en la producción alimentaria global y en resolver los problemas de alimentación y nutrición en países en vías de desarrollo. UC Davis encabeza el programa Hort CRSP, con el apoyo financiero de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés).
Algunos ejemplos de proyectos conducidos por investigadores y educadores a través del mundo incluyen:
- Sistemas para almacenamiento en frío de bajo costo en zonas rurales en desarrollo con el fin de prolongar la longevidad de los alimentos; vea la página 2.
- La deshidratación de frutas y verduras mediante energía solar en África Oriental; vea la pagina 3.
- Mejoramiento de la seguridad y calidad de los tomates en Nigeria; vea la pagina 3.
- Producción de flores por minifundistas en Honduras con miras a exportarlas; vea la pagina 3.
Los objetivos más ambiciosos de Hort CRSP son reducir la pobreza y mejorar la nutrición y salud de la población rural pobre, mientras se incrementa la costeabilidad y sostenibilidad de la horticultura en los países en vías de desarrollo. Entre las prioridades de Hort CRSP se incluyen la igualdad de sexos, la sostenibilidad de la producción de cultivos, la tecnología postcosecha, la seguridad alimentaria, el acceso a mercados y financiamiento. El programa otorga fondos para trabajo de investigación en Estados Unidos y el resto del mundo para:
- Desarrollar oportunidades con potencial para el desarrollo de horticultura.
- Mejorar la seguridad alimentaria
- Mejorar la nutrición y salud humanas
- Proveer oportunidades para la diversificación de ingresos
- Potenciar las condiciones económicas y sociales de la población rural pobre, particularmente las mujeres
La doctora Elizabeth Mitcham, especialista de Extensión Cooperativa de la UC en el Departamento de Botánica en UC Davis y directora de Hort CRSP, señala que “si se aprovecha la experiencia en investigación, capacitación y alcance de las universidades beneficiadas por la concesión de tierras en EUA, para trabajar con socios en los países en vías de desarrollo, podemos mejorar las capacidades agrícolas en la misma medida en la que el sistema de concesión de tierras revolucionó la agricultura estadounidense”.
En los tres años que han pasado desde la implantación del programa, se han completado varios proyectos y muchos siguen funcionando. El sitio web del programa ofrece una plétora de información, junto con boletines que resaltan proyectos individuales.
El programa también cuenta con un canal de YouTube, con videos sobre los proyectos de Hort CRSP. Algunos de los videos reseñan proyectos que son especialmente importantes en los países en vías de desarrollo, incluyendo:
- El proyecto TRELLIS — que reúne a estudiantes de postgrado y organizaciones de desarrollo del país; enlace en YouTube
- El uso de celulares para ofrecer información al día a cultivadores de áreas rurales de la India; enlace en YouTube
- Prácticas de cultivo a bajo costo para granjeros minifundistas; enlace en YouTube
- Los productos indígenas incrementan el ingreso en Ghana; enlace en YouTube
- Salvando las semillas de cultivo en el Sureste de Asia para los granjeros de bajos recursos; enlace en YouTube
UC Davis, que clasificó en primer lugar en EUA en trabajo de investigación relacionado con la agricultura, ciencia alimentaria y desnutrición, botánica y zootecnia, se ha posicionado para servir las necesidades globales en materia de alimentos y nutrición. De los 10 programas CRSP que administra USAID, dos tienen sus bases en UC Davis - el programa Hort CRSP y el BASIS CRSP. Este último fue resaltado en un reciente blog sobre alimentos - y ambos abordan temas financieros relacionados con la productividad agrícola.
Cultivando California
Sólo en California se puede convertir a la tierra árida en el tazón de ensalada de la nación. A finales de 1800 los investigadores de la Universidad de California descubrieron cómo remover la salinidad de las tierras del Valle Central, convirtiéndola en una de las regiones agrícolas más productivas.
Los investigadores de la UC continúan jugando un papel importante en la agricultura de hoy, manteniendo a California como el principal estado agrícola de la nación, desde la lecherías en Tulare a las granjas de nueces en Newberry Springs.
Un nuevo folleto resalta la amplitud del impacto de la División de Agricultura y Recursos Naturales. Las pautas de la UC han ayudado a los agricultores a incrementar la producción de brócoli. Científicos de la UC han desarrollado cítricos y fresas dulces para satisfacer la demanda de los consumidores. La UC certifica a más del 95 por ciento de las parras vineras que crecen en el estado, proveyendo un suministro confiable de parras para los vinos de alta calidad de la multimillonaria industria vitivinícola de California.
Ya sea combatiendo las plagas invasivas, promoviendo la buen alimentación o apoyando a los pequeños granjeros, ANR sirve a las comunidades de California con un enfoque en aconsejar, educar y buscar soluciones. Para más información, lea el folleto Cultivating California (Cultivando California).
