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Legado del Acta Morrill sigue prodigando beneficios | |
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Alberto Hauffen (951) 781-2124 | |
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8 de mayo del 2012 | |
VENTURA (UC)- Las vidas de millones de estadounidenses y de muchos millones de personas en el resto del mundo han mejorado en gran parte gracias a una visionaria legislación federal aprobada hace 150 años. El Acta Morrill no sólo ayudó a poner la educación superior al alcance de todos los sectores sociales sino a revolucionar la producción de alimentos. “No había muchas universidades. Y las que había eran para los ricos”, señala Rose Hayden-Smith, investigadora e historiadora de Extensión Cooperativa de la Universidad de California. Ella figuró entre los oradores principales durante la celebración del sesquicentenario del Acta Morril, recientemente frente al Capitolio de California en Sacramento. El país se veía en uno de los peores momentos de su historia; se debatía entre la destrucción y desolación causada por la Guerra Civil cuando en 1862 el presidente Abraham Lincoln aprobó la legislación del senador Justin Smith Morrill, de Vermont. El Acta Morril concedió a cada estado 30,000 acres de terreno, por cada uno de sus congresistas, para venderse y crear universidades dedicadas a la agricultura, ciencias y artes mecánicas. Pasaron varias décadas antes del nacimiento de las primeras instituciones educativas creadas por la concesión de terrenos, o land-grant, como se les conoce en inglés. Pero el impacto de éstas, incluidos los planteles de la UC en Riverside, Berkeley y Davis, es cada vez mayor a nivel estatal, nacional y mundial. “Las investigaciones e innovaciones que se llevan a cabo en planteles como el de Davis están creando un sistema alimentario global más seguro, con alimentos de muy buena calidad para los californianos y el resto del mundo”, anota Hayden-Smith, historiadora de profesión y directora de la Iniciativa de Sostenibilidad Alimentaria de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la UC. Entre otras cosas, el Acta Morrill, fiel a su interés en servir a la ciudadanía, dio origen a programas enfocados en fortalecer el desarrollo familiar, el núcleo de cualquier sociedad. De las universidades creadas con la concesión de tierras surgieron los Clubes de Desarrollo Juvenil 4-H y programas de educación de nutrición al servicio de familias de escasos recursos, como los que Hayden-Smith ha supervisado como directora de Extensión Cooperativa en el condado de Ventura. “Nuestra capacidad de producir una abundante cantidad de alimentos, a muy bajo precio y seguros, es en gran parte gracias a la educación e investigación en las universidades creadas por la ley de concesión de terrenos”, agregó Hayden-Smith. Tal contribución quizás no habría sido posible sin el objetivo principal del Acta Morrill: poner la educación, investigación y la ciencia al alcance y al servicio de la ciudadanía. Eso comenzó a verse a pasos agigantados a mediados del siglo pasado. “Antes de la Primera Guerra Mundial, sólo el 10 o 15 por ciento de los estadounidenses podían estudiar en universidades”, indica Hayden-Smith. Desde sus inicios, las instituciones han prodigado sus frutos no sólo a los estadounidenses sino a los pueblos menos privilegiados del orbe. Al mejorar los métodos de producción y crear nuevas y mejores variedades de cultivos alimenticios, los investigadores y científicos de la UC han contribuido al auge agrícola en prácticamente todas las regiones del mundo. “Yo pienso que eso es muy bueno, porque los sistemas alimentarios están interconectados. Y tenemos que apoyarnos los unos a los otros al mejorar las prácticas para producir más alimentos para la creciente población”, afirmó la investigadora de la UC. “Pienso que se trata de la globalización de sistemas alimentarios internacionales. Así que los conocimientos que podamos compartir nos benefician a todos por igual”. La investigación y logros científicos de los planteles de la UC, en particular los de Berkeley, Riverside y Davis a lo largo de su historia han ayudado a revolucionar la producción agrícola como fuente de alimentos y base de otros rubros industriales. Además, esos planteles han entrenado y siguen capacitando a estudiantes extranjeros que mejoran la producción agrícola en Latinoamérica y otras regiones del mundo. Los avances han sido más notables en México, Argentina y Chile. Los expertos de la UC hacen lo mismo en países menos privilegiados en Asia y África para hacer frente a la escasez de alimentos, al optimizar los cultivos para superar sequías y plagas. Al mismo tiempo que se busca asegurar el abastecimiento de alimentos, las investigaciones de la UC van a la vanguardia en la lucha contra la epidemia de obesidad que va en aumento en todo el mundo, principalmente entre familias de pocos recursos económicos. “La Universidad de California, por supuesto, es líder en la investigación de nutrición. Ha realizado bastantes estudios acerca de la obesidad, el acceso a los alimentos, y el nexo que hay entre esos y la obesidad”, remarcó Hayden-Smith. Las clases que se imparten gratuitamente para mejorar la nutrición con menos dinero se complementan con las que se ofrecen con la ayuda de miles de voluntarios del programa de Jardineros Maestros, basadas en la investigación agrícola de expertos de la UC. “Tenemos esa maravillosa labor que se lleva a cabo en Extensión Cooperativa, a nivel comunitario, para que la gente se interese en la horticultura, en jardines comunitarios para mejorar su alimentación y combatir la escasez de alimentos”, añadió. Hayden-Smith difícilmente restringe su entusiasmo al hablar en particular de un creciente esfuerzo de Extensión Cooperativa de la UC para seguir prodigando un legado perdurable del Acta Morrill: “Educar e inspirar a la gente para que se involucre en el cultivo de hortalizas, como una manera de mejorar la nutrición y asegurar el abastecimiento de alimentos”, aseveró la especialista de la UC. Entérese más de los servicios que ofrece Extensión Cooperativa, como legado del Acta Morril, en cada uno de los condados en California, visitando el sitio de la División de Agricultura y Recursos Naturales de la UC. |