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Los amigos influyen en los alimentos que consumen sus hijos | |
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15 de abril del 2010 | |
Connie Schneider, nutricionista de Extensión Cooperativa de la Universidad de California habla de los factores que intervienen en la formación de los hábitos alimenticios y ofrece algunos consejos para que los padres puedan enseñar a sus hijos a adoptar una alimentación sana, antes de que factores externos comiencen a influir en lo que comen. “Normalmente para cuando el niño está en 4 ó 5 grado, es cuando el niño empieza a ser más independiente en lo que come. Para enseñar a sus hijos a seleccionar y comer alimentos sanos, los padres tienen desde que el niño comienza a comer comida sólida, un poco después de los seis meses, hasta los 9 ó 11 años de edad. Ojalá que para entonces los padres hayan establecido una buena base para el crecimiento de los niños porque, a partir de esa edad, van a comenzar a seleccionar su comida de manera más independiente”, indica la especialista. Schneider dice que cuando el niño es muy pequeño, es la responsabilidad de los padres asegurarse de qué es lo que su niño come, cuándo lo come y dónde lo come. “Los padres deben darle una comida saludable a sus hijos y asegurarse de que por lo menos haya un alimento en la comida que realmente les gusta; también se les debe dar a probar diferentes alimentos a los niños desde pequeños para que conozcan todo tipo de sabores dulces como la pera y otros sabores que no lo son tanto, como el brócoli”, agrega Schneider. La nutricionista explica que la percepción de los sabores podría arrancar desde que el niño nace, pues hay estudios que indican que a través de la leche materna el bebé empieza a acostumbrarse a ciertos sabores. “Cuando se amamanta al bebé, todos esos diferentes sabores de la comida llegan a través de la leche materna, y se ha pensado que esto afecta las preferencias del bebé por los alimentos. Pero lo mejor es dar el ejemplo al hijo”, agrega Schneider. Enseñe con el ejemplo “No sólo los amigos pueden influir en lo qué le gusta y no a sus hijos; los papás son los primeros maestros del niño, y la mejor manera de enseñar a los hijos a comer una variedad de alimentos es cuando los padres consumen los alimentos que esperan que su hijo se coman”, indica Schneider. Y para enseñar a los niños a probar varios tipos de los alimentos, los padres deben asegurarse de que en el plato haya por lo menos un alimento que realmente le gusta al niño, y agregarle gradualmente nuevos alimentos para que el niño aprenda a comer de todo. Prepare los alimentos correctamente Hay que tomar en cuenta que la percepción de los sabores de los niños es mucho más fuerte que la del adulto, pues los niños tienen muchas más papilas gustativas que un adulto y eso hace que el sabor se intensifique. Las papilas son los órganos sensoriales que hay en la lengua y su misión es ayudar a percibir los sabores: dulce, salado, ácido o amargo. Schneider indica que los alimentos que son menos populares entre los niños son aquellos que tienen más textura como las verduras y los granos enteros. “Por ejemplo el brócoli y la coliflor, sino están cocinados correctamente, es probable que tengan un sabor amargo y la gran cantidad de papilas que tienen los niños hará que el sabor amargo se intensifique y eso no le va a gustar al niño”, afirma la especialista. No se dé por vencida Según la nutricionista, es importante darle de probar a los niños, desde muy temprana edad, una amplia variedad de alimentos pues eso los ayudará a conocer los diferentes sabores. “Pero siempre asegúrese de que en la comida haya por lo menos un alimento que le gusta a su niño y que se haya preparado apropiadamente. Y si a su niño no le gusta un alimento la primera vez que lo prueba, la clave es no darse por vencida, ya que a un niño le toma entre 15 ó 20 veces probar algo nuevo antes de determinar si realmente le gusta.” Observa que la etapa de mayor influencia que tienen los padres para enseñarles a sus hijos a comer alimentos sanos abarca desde cuando el pequeño empieza a comer sólida y hasta el cuarto o quinto grado; después estarán expuestos a muchas influencias externas como los amigos, la televisión, etc. Schneider, quien dirige talleres educativos sobre nutrición que se imparten a través de escuelas o en campamentos de verano, precisa que las redes sociales, como la familia, amigos, conocidos, y hasta la televisión, influyen mucho en el tipo de alimentos que consumimos. Ella cuenta como en alguna ocasión cuando estaban enseñando a los niños en una escuela a probar diferentes sabores bastó con que un pequeñito dijera que el brócoli sabía feo para que otros niños no lo quisieran probar. Schneider explica que cuando a un niño se le enseña desde pequeño a disfrutar de los diferentes sabores de los alimentos, él se va sentir más confiado y feliz con sus comidas y la influencia externa no tendrá tanto impacto. Agrega que hay varias actividades que los padres pueden realizar, junto con sus hijos, para tener éxito en su responsabilidad de fomentar en ellos una alimentación saludable: Enseñar a los niños a leer las etiquetas de los alimentos en torno a su contenido nutritivo y decirles que pongan atención en la cantidad de azúcar que contiene cada producto.
No aliente a que su hijo coma de más La nutricionista subraya que un error que con frecuencia cometen algunos padres es destruir la habilidad natural que tiene el niño para reconocer cuándo están satisfechos. “Los niños cuando nacen tienen un instinto natural de sentirse satisfechos, y por esa razón debemos permitir que sean los mismos niños quienes pongan la comida en su plato, que prueben un poquito y no darles de más a menos que lo pidan”, recalca Schneider. |