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Los consumidores desean más información acerca de los alimentos | |
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Myriam Grajales-Hall (951) 781-2151 | |
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11 de julio del 2006 | |
SANTA CRUZ-(UC)— Los consumidores ejercen una influencia cada vez mayor en la manera en que se producen procesan, transportan y venden los alimentos. Pero pocos estudios han tratado de ahondar en lo que estos consumidores desean saber acerca de los sistemas alimentarios. Investigadores de la Universidad de California decidieron enfocar este aspecto, hasta ahora bastante ignorado.
Philip H. Howard, investigador de posgrado del Centro de Agroecología y Sistemas Alimentarios Sustentables de la UC, decidió averiguar qué información acerca de los alimentos es de interés para los consumidores, teniendo en mente que la mayoría de las investigaciones acerca de la agricultura y los alimentos han sido llevadas a cabo por organizaciones con intereses creados. En éstas, los investigadores generalmente deciden la información que consideran que deben tener los consumidores y evalúan si ya la tienen y qué conocimientos les faltan, determinando así cómo encaminar los esfuerzos de programas educativos y de mercadotecnia. Considera Howard que este método puede dar lugar a que se omita la información que, en realidad, desea tener el público consumidor.
Se seleccionó a la región conocida como la Costa Central de California, que comprende los condados de San Mateo, Santa Clara, Santa Cruz, San Benito y Monterrey, para realizar cinco grupos de enfoque y una encuesta diseñada en base a las cuestiones de interés de los participantes en los grupos de discusión. La encuesta ayudó a cuantificar el nivel de interés en temas particulares relacionados a diferentes aspectos de la producción y distribución de los alimentos. Por su parte, los resultados de los grupos de discusión sirvieron como apoyo para comprender el significado de las respuestas a la encuesta.
La encuesta se envió a 1,000 hogares escogidos de manera aleatoria. Dos cadenas grandes de supermercados, una tienda de comestibles de descuento, un mercado de granjeros y una tienda de alimentos naturistas sirvieron de base para reclutar a una variedad de participantes a los grupos de discusión conformados por personas mayores de 18 años de edad, responsables de la compra de alimentos en sus hogares.
Casi 60 por ciento de los consumidores encuestados reportaron no tener información suficiente acerca de los alimentos que compran no sólo en cuanto a aspectos de nutrición y salubridad, sino también acerca de la crianza de los animales de consumo, el impacto en el medio ambiente y aspectos de ética laboral agrícola.
Los participantes en los grupos de discusión expresaron su interés en que la información en las etiquetas fuera escrita en inglés sencillo y que fuera posible comprenderla con facilidad. Además, hicieron hincapié en que toda etiqueta debe comunicar con seriedad la información que incluya. Indicaron dudar acerca de lo que se dice en la etiqueta, especialmente si incluye terminología pobremente definida, como la palabra ‘natural’.
“Apenas 15.8 por ciento de los encuestados dijeron sentir que ya conocen suficiente acerca de los alimentos que comen”, precisó Howard. “Estos resultados indican que existe la necesidad de que los agricultores, procesadores y tiendas brinden a los consumidores más detalles acerca de sus productos”.
De los 27 participantes en los grupos de discusión, 70 por ciento fueron mujeres. Esta proporción concuerda con investigaciones previas que indican que las mujeres toman el 69% de las decisiones en los Estados Unidos acerca de la compra de alimentos.
Uno de los objetivos de la encuesta fue determinar cómo prefieren los consumidores recibir información acerca de los alimentos. La gran mayoría de los encuestados (81.3%) reportó preferir recibirla en las etiquetas de los alimentos. El 76.4% indicó preferir recibirla por medio de folletos o anuncios y presentaciones en las tiendas. Observa Howard que esto indica que la mayoría de los consumidores desean recibir información cuando se están preparando a tomar decisiones acerca de lo que piensan comprar.
Aproximadamente la mitad de los encuestados indicó desear información impresa o en la Internet. Observa Howard que programas informativos en video o televisión podrían ser un método ideal para el 26.3 por ciento que mencionaron la televisión, las videocintas y los DVD como los métodos que prefieren para obtener información adicional acerca de los alimentos que consumen.
Los resultados de la encuesta indican, al igual que otros estudios, que lo que más interesa a los consumidores es información sobre salubridad y nutrición. Sin embargo, también despertó un gran interés cuestiones acerca del trato a los animales de consumo, los pesticidas, la ingeniería genética, el uso de radiación para prolongar el estado salubre de los alimentos, el impacto en el ambiente de los envases y el desperdicio de los alimentos.
Los encuestados indicaron también preocuparse por las condiciones laborales y salario de los trabajadores agrícolas, incluso la explotación de trabajadores migratorios. Los encuestados indicaron interés en que reciban un mejor sueldo, protección contra la exposición a pesticidas, cuidados médicos, alimentos adecuados, educación, horario laboral limitado y viviendas adecuadas.
La mayoría de los encuestados dijo también tener interés en conocer el país de origen de los alimentos, algunos por su interés en apoyar la economía estadounidense; otros, por apoyar economías locales; y otros por preocupación por la presencia de pesticidas vedados en los EE. UU. o contaminación por microbios que pudiesen causar enfermedades a los seres humanos.
Howard considera que el sistema de certificación por terceros para comprobar que los productores y agencias de venta cumplen con ciertos estándares es una manera de lograr que los consumidores tengan confianza en sus productos. Sin embargo, apunta que la mayoría de los participantes en los grupos de discusión no conocían el proceso de certificación y, por lo tanto, podrían ser necesarios esfuerzos educativos sobre el tema para superar el nivel actual de desconfianza que sienten los consumidores acerca de los productores de alimentos.
En cuanto a la información adicional a incluir en las etiquetas, el mayor interés indicado por los encuestados fue referente al trato a los animales. Apunta Howard que actualmente existen pocas alternativas para los consumidores que desean mostrar apoyo a los esfuerzos de reducir o evitar la crueldad en la crianza de los animales, pues sólo existen en los EE. UU. tres etiquetas que indican un mejor trato a los animales.
En segundo plano de interés en cuanto a la información que desean los encuestados se agregue a las etiquetas es si el alimento ha sido producido localmente. Existe una organización sin fines de lucro de nombre FoodRoutes que junto con diferentes organizaciones en el país ha iniciado programas piloto que incluyen tal información en las etiquetas para ayudar a los consumidores a identificar los productos de origen local.
El tercer plano de interés lo ocupa la información acerca del pago de salarios que permitan un nivel de vida decente a los trabajadores involucrados en la producción, procesamiento, distribución y venta de los alimentos. La etiqueta “Black Eagle” se usa actualmente en algunos productos de granjas que tienen contratos con el sindicato laboral United Farm Workers, garantizando “salario, prestaciones y condiciones laborales decentes”.
Otro dato de interés que salio a relucir tuvo que ver con si los encuestados estarían dispuestos a pagar más por fresas cuya etiqueta garantizara que los trabajadores recibieron un sueldo justo y ejecutaron su trabajo en condiciones laborales libres de peligro. Los participantes indicaron estar dispuestos a pagar en promedio 71 por ciento más por estas fresas. Apunta Howard que este resultado debe interpretarse con prudencia ya que las encuestas generalmente indican una mayor disposición a pagar más por algo de lo que en realidad demuestran los consumidores.
Además de incluir información acerca de salubridad y aspectos nutritivos de los alimentos, Howard concluye que los agricultores, procesadores y agencias de venta de alimentos deben prestar atención a cuestiones éticas, particularmente al trato que se da a los animales, al impacto en el medio ambiente de los métodos de producción y distribución y a cuestiones de justicia social.
Howard apunta que los consumidores a quienes interesan los aspectos éticos de la producción de alimentos deben darse cuenta de que las decisiones que tomen respecto a sus compras pueden influenciar la producción, el procesado y distribución de los alimentos. Recomienda que comuniquen sus inquietudes a los agricultores, procesadores, agencias de ventas y legisladores y que consideren ampliar su impacto individual uniendo sus esfuerzos al de organizaciones que aboguen por los cambios que deseen ver en el sistema alimenticio del país. |